¿Volver al Futuro?
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El miércoles pasado, en mis reflexiones finales, señalé que el enfrentamiento geopolítico y geoeconómico entre las dos grandes potencias, los EE.UU. y CHINA, se desarrolla en un escenario global en proceso de reordenamiento mundial, es por esto, que en la columna de hoy, describiré como nos dirigimos hacia ese cambio de época.
En principio, hay que remarcar que el escenario actual, caracterizado por crisis recurrentes y otras nuevas, lo mismo en lo que respecta a los conflictos, son los claros síntomas de una vuelta a la “geopolítica del choque de bloques”, pero diferente a lo que se dio en tiempos de la Guerra Fría, y que se está dando de manera acelerada, donde los EE.UU. y CHINA, buscan estructurar un Nuevo Orden Mundial, pero asimismo, y de manera desordenada, dificulta establecer un Orden Mundial basado en normas universales, que pueden ser aceptadas, respetadas y reconocidas por la Comunidad Internacional.
A diferencia de la época de la Guerra Fría, hoy asistimos a un escenario geopolítico caracterizado por un reposicionamiento de las grandes potencias y de las emergentes, por la actividad de actores estatales y no estatales, que buscan un cambio del actual sistema internacional, establecido por Occidente, tras el final de la 2da. Guerra Mundial, en muchos casos movidos por reivindicaciones nacionales, étnicas y/o religiosas, sin olvidar la aparición de ese espacio denominado, “Sur Global”, si bien presenta ciertas semejantes con el otrora movimiento de Países No Alineados del siglo pasado, pero con mayor potencialidad, debido a los recursos naturales estratégicos, funcionales y necesarios al desarrollo de las tecnologías de punta, que lideran las grandes potencias.
Otra característica del actual escenario global, pero en lo geoeconómico, es que los procesos de integración económica, tanto regionales como internacionales, están interconectados a través de la instantaneidad de las transferencias de capital, sin discontinuidad horaria, también por el flujo constante de información financiera y comercial, y la aplicación de la robótica, la IA, el 5G, la BigData, la nanotecnología,la modernización de los medios físicos de transporte de bienes, mercaderías y materias primas, y no podemos olvidar, en el campo financiero, la aparición de las cripto-monedas y la conformación de bloques económicos por fuera del sistema financiero internacional, como la Organización de Cooperación de Shanghai o los BRICS.
En este escenario internacional, ¿cuál será el o los posibles modelos de Orden Mundial?, para responder a este interrogante, hay que tener presente las crisis y los conflictos abiertos o potenciales, en particular en regiones estratégicas, y cuál será la evolución o solución de los mismos y cómo repercute esto en el marco de la seguridad internacional.
Pues bien, hoy se pueden señalar los siguientes escenarios conflictivos: en Europa, la región que se extiende desde el Mar Negro al Mar Báltico, con la UE/OTAN y Rusia como actores antagónicos, luego tenemos el Oriente Medio, donde se relacionan conflictivamente actores regionales y exoregionales, mientras que en Oriente Extremo, encontramos a una CHINA con objetivos irredentistas en el área del Mar de China Meridional, y la Isla de Formosa –Taiwán-, más las recurrentes crisis nuclear con Corea del Norte y el nuevo desarrollo armamentístico de Japón, a lo que se suman los intereses estratégicos de otros actores globales.
Ahora, sigamos en la región Asia-Pacífico, donde además de la rivalidad entre los EE.UU. y CHINA, tenemos el conflicto frizado entre India y Pakistán, ambas potencias con arsenales nucleares, y las crisis por litigios fronterizos entre el Gigante Asiático e India, por último, África y Latinoamérica, que si bien se podrían considerar como escenarios periféricos en el más amplio geoestratégico global, no se debe desconocer, como pueden ser utilizados por las grandes potencias, EE.UU., CHINA y RUSIA, como medios u objetivos geopolíticos y geoeconómicos de aquellas, sin olvidar, que algunos actores de esas regiones, son potencias emergentes, que podrían constituirse en relevantes sujetos geopolíticos.
Es menester señalar que al presente, además de los cuatro principales actores internacionales, a saber, EE.UU., CHINA, RUSIA y la UE, tenemos potencias de segundo orden o emergentes, como ser, el Reino Unido, India, Pakistán, Irán, Israel, Egipto, Nigeria, Turquía, Indonesia, ambas Coreas, Japón, Vietnam, Méjico y Brasil, de los cuales cuatro poseen arsenal nuclear.
Ahora bien, acorde a lo reseñado hasta aquí, ¿cuáles son los posibles Modelos?, el primero que podemos inferir, es el más similar a la Bipolaridad de la época de la Guerra Fría, con dos centros de poder, los EE.UU. y CHINA, pero a diferencia de aquel modelo de la segunda mitad del Siglo XX, la confrontación se dará particularmente en el plano geoeconómico; el segundo, es el de una Bipolaridad Dual, por un lado el bloque transatlántico u occidental, con los EE.UU. y la UE como centros de poder, y al que opone el bloque euro-asiático, que descansa en la sociedad estratégica entre RUSIA y CHINA, en el que los espacios de África y Latinoamérica serán objetivos tanto geopolíticos como geoeconómicos, en función de los intereses estratégicos de cada bloque, y el tercer modelo es el de una Pentapolaridad, donde además de las dos grandes potencias y de RUSIA y la UE, aparece INDIA, un actor geopolítico de ascendente importancia, que se constituye como el contrapeso de la sociedad ruso-china, y con un alineamiento pragmático al polo EE.UU.-UE.
De estos tres modelos, el último, el Pentapolar, podría consolidarse a largo plazo, en función del proceso de expansión y desarrollo de poder de la INDIA en la región Asia-Pacífico, por lo cual considero que el modelo Bipolar Dual, es el que tiene mayores posibilidades de estructurarse en el mediano plazo, en torno a los cuatro actores principales que lo componen, donde la característica sería, un bloque de países que conciben un Orden Mundial basado en principios y normas universales, que se identifican con actores democráticos, mientras que el otro bloque, regido por pautas autoritarias y autocráticas, que reflejan los regímenes de sus dos actores principales.
Finalizando la columna de hoy, mis reflexiones son las siguientes: primero, las características del actual escenario global, como ser la interdependencia, la complejidad, la ambigüedad y la incertidumbre, y éstas son síntomas claros de una vuelta a la geopolítica de enfrentamiento de bloques, pero con diferencias al que se dio durante la Guerra Fría; segundo, el Modelo Bipolaridad Dual, parece ser la estructura que se edificará el Nuevo Orden geopolítico, donde entorno a los actores centrales de cada polo, se alinearán y confrontarán los restantes actores internacionales; tercero, al menos, en el corto y mediano plazo, es decir, para el primer tercio del Siglo XXI, este es el escenario global y el Orden Geopolítico Internacional, posible y probable, y sólo veo a largo plazo, y conforme a como se prevengan, gestionen y/o solucionen las crisis y los conflictos presentes y los potenciales, la Comunidad Internacional podrá establecer un Orden Global, basado en principios, normas y valores universales, respetados por todos los actores, y cuarto, los Organismos Internacionales, políticos y financieros, deberán ser repensados y reestructurados de acuerdo a una nueva realidad mundial, totalmente diferente al orden posbélico de la 2da. Guerra Mundial, pues tal como hoy funcionan no logran cumplir el principio de Seguridad Colectiva Global, ni al crecimiento y desarrollo económico sostenible, lo que les ha quitado credibilidad, eficacia y eficiencia, y para terminar, la frase elegida es a modo de advertencia, y la dijo Henry Kissinger, “No es frecuente que las naciones aprendan del pasado, y aún más raro que saquen las conclusiones correctas.”.-
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