No existe retorno para el terrorismo y sus respaldos
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¿Quién es Mousa Abu Marzouk? Hoy lidera Hamas hablando y actuando desde Qatar, donde reside. Siendo adolescente y viviendo en Rafah, se unió a la rama egipcia de los Hermanos Musulmanes, el grupo islámico que asesinó a Sadat por firmar la paz con Israel. Marzouk se recibió de ingeniero y fue cofundador de la Universidad Islámica de Gaza. Aunque antes de 1980 viajó por Medio Oriente para conseguir respaldo para crear un estado islámico en Gaza, en 1982 se fue a Estados Unidos y allí se recibió de ingeniero industrial en la Universidad Tecnológica de Luisiana. Y vivió 14 años en Estados Unidos.
Durante este tiempo se involucró profundamente en las actividades de Hamás, ayudando a establecer una red financiera y de apoyo para la organización terrorista en el extranjero. Su riqueza personal es un tema de gran controversia porque se estima que Marzouk posee una fortuna que oscila entre los 2.000 y 3.000 millones de dólares, algo que contrasta un poco con la pobreza en Gaza. Marzouk, al igual que otros líderes de Hamás, han acumulado su riqueza a través de diversas actividades económicas vinculadas a las operaciones de la organización. Marzouk fundó la Asociación Islámica de Palestina, y la Asociación de Estudios e Investigaciones Islámicas, con base en Chicago, pero como Hamás fue designado como grupo terrorista, estas fundaciones fueron declaradas apoyos del terrorismo global y cerradas. Marzouk fue arrestado a su llegada al Aeropuerto Kennedy en julio de 1995, por estar incluido en una lista de vigilancia de terroristas. En ese momento, Israel pedía la extradición de Marzouk.
Finalmente, como no pesaba ninguna acusación sobre él, EE. UU. decidió deportarlo a Jordania, donde Marzouk residió hasta 2001.Luego vivió en Egipto y finalmente en Qatar. Hace 13 años Marzouk dijo públicamente que estaba a favor de una hudna, o sea una tregua, que como ya explicamos en esta columna hace dos semanas, es un término que usan para hacer un alto al fuego cuando ven que están en serios problemas. Pero no es más que eso, porque ya en 2012 declaró a los medios de Estados Unidos que “Hamas nunca reconocerá a Israel”.
Después del pogromo del 7 de octubre, entrevistado por BBC y The Economist dijo que Hamas no había asesinado civiles y cuando le insistieron y preguntaron qué eran los que concurrieron al concierto Nova y que fueron masacrados, dijo que fue una coincidencia porque Hamas creyó que eran soldados de Israel “descansando”. Y sobre los 500 quilómetros de túneles construidos en Gaza fue categórico: “los túneles son para proteger a nuestros combatientes; la ONU es la responsable de proteger a los civiles”.
Esta semana Marzouk fue titular en los medios luego de una nota del New York Times en la cual dijo “que no habría apoyado el ataque del 7/10 si hubiera sabido los estragos que causaría en Gaza, que no fue informado sobre los planes específicos para el ataque, pero que él y otros líderes políticos de Hamas habían respaldado su estrategia general de atacar militarmente a Israel. Si hubiera sabido que ocurriría lo que ocurrió, no habría habido un 7 de octubre en lo que a mí respecta.”
Sin embargo, Hazem Qassem, portavoz de Hamás, contradijo a Abu Marzouk hace dos días: “La destrucción en Gaza proviene de la agresión de la ocupación. El 7 de octubre representa un giro estratégico en la lucha palestina”. Un rato después, Hamás emitió un comunicado en el que calificó las palabras de Marzouk de “incorrectas y descontextualizadas”. El grupo terrorista afirmó que la entrevista no reflejaba fielmente las respuestas completas. O sea, dice que discrepan, pero la culpa es del New York Times que no sabe transcribir un reportaje, y para peor lo dicen con esa grotesca seriedad que tienen los criminales convencidos de lo justo de sus asesinatos. Qassem descartó el desarme: “La resistencia armada es un derecho legítimo. Lo atribuido a Abu Marzouk no refleja nuestra posición. Mantendremos la lucha hasta la liberación”.
Marzouk le dijo al New York Times que podría discutirse la liberación de algunos rehenes y prisioneros más durante una extensión de la primera fase. Pero aclaró que, bajo cualquier circunstancia, Hamás exigiría muchos más prisioneros a cambio de cada rehén porque el grupo considera que los rehenes israelíes restantes son soldados, y mencionó 500 y 1.000 prisioneros como posibles cifras para cada rehén.
Entendiendo quien es Marzouk (hoy la cara civil más visible de los terroristas y además inamovible desde su refugio en Qatar), cuál ha sido su historia, cómo ve que cada civil israelí sea un bebé o un anciano o una adolescente es un soldado a matar y exterminar, el reportaje en New York Times ha dejado en muchos analistas la sensación de que igual hay diferencias entre un terrorista millonario que vive en Doha y los terroristas que están en Gaza. Pero eso es falso.
Todo Hamas, no importa el nombre, el cargo, los millones que tenga o donde viva, piensa del 7 de octubre exactamente lo mismo. Se sintieron felices, orgullosos, radiantes de haber asesinado, herido, quemado, y secuestrados civiles. El objetivo de exterminar al pueblo judío cumplió para todos ellos una etapa exitosa. Marzouk junto con los otros que se escondieron con él en Qatar (y varios ya murieron desde entonces) aplaudieron y aullaron de felicidad frente a los televisores de sus lujosas casas y además se filmaron. No es una hipótesis, lo hicieron y todo el que quiso verlo lo pudo hacer. Marzouk mintió a New York Times porque obviamente hoy ya han pasado 16 meses y no tiene ni él ni los que quedan hablando por Hamas en Gaza ninguna solución a mano frente a la guerra y destrucción que ellos causaron.
Marzouk fue claro que los túneles jamás han sido para el pueblo palestino y si lograran volver a construirlos sería lo mismo. Aunque simulan que tienen ideas diferentes, Marzouk y Qassem dicen exactamente lo mismo: Hamas buscará rearmarse, seguir gobernando Gaza como sea y ahora están en un momento de hudna, o sea tregua de fuego, que tampoco es tan absoluta, pero que Hamas intentaría prolongarla para recuperar armas después de conseguir dinero. Hamas robó la ayuda humanitaria desde el primer momento. Lo sabe la ONU, la Unión Europea, la Cruz Roja. Mientras Hamas se apoderó de mercadería para venderla por mil millones de dólares ante la complicidad globalizada, Irán a través de algunas fronteras de papel que cuidan países que juegan a mediadores, hace llegar armas. Marzouk aceptó hablar con New York Times para intentar anunciar un camino como interlocutor en cualquier negociación sobre el futuro de Gaza. Y cuando al final de la nota dice “estamos dispuestos a llegar a un acuerdo integral”, en su idioma original, en el contexto cultural del extremismo islámico y de acuerdo con sus objetivos de que el final debe ser el exterminio del pueblo judío, eso significa ganar tiempo con un alto al fuego que no es nada más que eso. No hay futuro alguno de vida ni lejanamente normal en la región mientras exista Hamas, Yihad Islámica, Hezbollah.
La semana pasada, como todos sabemos, Hamas entregó los féretros de lo que se suponía eran la familia Bibas y Oded Lifschitz. Montaron un espectáculo repulsivo poniendo stickers que decían que eran cadáveres de “arrestados” en los cajones; tirando dentro de los mismos papeles de propaganda del terrorismo; cerrando los féretros con candados y llaves que no los abrían; mostrando familias con niños celebrando el momento con música alegre de fondo y además no entregando a Shiri Bibas sino un cuerpo desconocido. En ese día, el alto comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Turk, calificó de “abominable” la exhibición pública de los cuerpos diciendo que ese acto viola el derecho internacional humanitario. “Según el derecho internacional, toda entrega de restos mortales debe cumplir la prohibición de tratos crueles, inhumanos o degradantes, garantizando el respeto de la dignidad de los fallecidos y sus familias “. “La ONU ha reiterado su llamado a todas las partes a respetar el derecho internacional y garantizar la protección de los civiles y prisioneros en medio del conflicto”.
Turk y toda la Organización a la que pertenece ha marcado la época más oscura de las relaciones internacionales. Han sido perversos, omisos, insultantes, han despreciado y pisoteado todos los principios de ética y moral que existen, y lo han hecho desvergonzadamente. Desde la primera entrega de secuestrados, ni Turk ni la Cruz Roja ni nadie le ha importado darles a asesinos la oportunidad de hacer eventos aborrecibles con exigencias que no se definen con la palabra repulsivas ni con otro vocablo porque la perversidad fue aumentando en cada oportunidad. Ahora que supieron y vieron la profanación de los cadáveres, en lugar de decir lo adecuado hablan de dos partes “respetando el derecho internacional”. ¿Qué partes? ¿La que es un Estado soberano que deja en libertad centenares de criminales y otra, la terrorista, que entrega con asquerosas burlas cadáveres de niños desmembrados? ¿Así que esas son partes iguales otra vez para la ONU? Ya no hay contexto para preguntarnos hasta dónde puede llegar la amoralidad y la inmoralidad de estos funcionarios que han degradado, no a la ONU en general que se degrada sola todos los días, sino a sí mismos como personas que intentan ser. No nos preguntemos porque no tienen límite. Algo que volvieron a mostrar hace pocos días cruzando otra vez líneas rojas.
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